Participamos en la exposición en el Centro Cultural Recoleta (desde el 11/11 al 17/11)
RODALINA Y SU AUTO QUE HABLA
Rodalina es una superheroína que quería tener un auto para trasladarse por la ciudad, pero que no contaminara el ambiente.
Investigó y charló con su amigo el científico que la había ayudado con el protozoo para que no atacara más a las personas que se ponían a fumar y a tirar la basura por las calles.
Su amigo científico inventó un auto muy particular: tenía vida propia, hablaba y se nutría con frutas y verduras. Ese era su combustible. Como podía hablar se había convertido en el mejor amigo de Rodalina. Su nombre era Flash.
Tenía un techo que se abría cuando había sol y se cerraba cuando llovía. Rodalina podía llevar un amigo con su auto. En la parte de adelante, un manubrio de bicicleta le permitía dirigir su vehículo. En la parte de atrás, un caño que parecía una chimenea, trituraba las frutas y las verduras que llegaban directamente hasta las ruedas, porque no tenía motor, permitiendo su movimiento. De vez en cuando, en vez de aceite para autos, que al quemar sale humo, Rodalina le echaba un litro de yogur.
Al tener vida propia, Flash respetaba los carteles en la calle que decían si avanzar o no, si doblaba o estaba prohibido. Cuando una vez el auto iba por Av. Córdoba, al llegar a Larrea el semáforo cambió a rojo, paró antes de la senda peatonal, esperó para que crucen los peatones y dobló por Larrea. Ahí advirtió el semáforo que indicaba que llegaba a una escuela, por eso bajó la velocidad. Era la escuela número 23 y pasaba despacito para saludar a los chicos que salían del colegio y le regalaban parte de su merienda, que era mucha fruta porque es una escuela saludable.
A la gente le caía tan simpático Flash que lo dejaban pasar para poder verlo. Él saludaba a todos, pero como era muy respetuoso cumplía con las leyes de tránsito.
Hasta que un día, un chico hizo una maldad: Le puso en su tanque de combustible…. ¡Hamburguesas, salchichas, papas fritas y palitos salados!
Se sintió tan mal que casi dejó de funcionar. Pero el amigo científico lo lavó y lo lavó y lo lavó, lo llenó con la mejor fruta y Rodalina y Flash siguieron protegiendo la ciudad y dando ejemplo de vida saludable.



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